La lechuga viva conserva la raíz y se vende metida en agua, así mantiene las vitaminas y aguantan frescas más tiempo que las lechugas típicas. Su textura es tierna y suave y resulta crujiente al comer. Es una lechuga que en lugar de crecer en el suelo, crece en el agua. Esto es gracias a las técnicas de cultivo de hidroponia.