La chirivía es una humilde hortaliza de raíz que antaño constituía una valiosa fuente de energía para la población más pobre de media Europa, especialmente en los meses fríos y antes de la patata. Olvidada y despreciada, poco usada en nuestro país, se está recuperando su consumo y es un buen momento para reivindicarla en la cocina. Precisamente es en invierno cuando esta prima de la zanahoria luce con mayor orgullo en los mercados; está en plena temporada, es económica, nutritiva y muy sabrosa. A pesar de su semejanza con la verdura naranja, la chirivía tiene un sabor diferente, también dulzón y terroso, pero con un aroma muy característico, anisado y muy reconfortante.