Los germinados se han convertido en uno de los alimentos favoritos entre los fieles de la alimentación “healthy”. La cebolla germinada, con un sabor más discreto y una textura mucho más tierna que la convencional, es perfecta para aderezar tus platos. Saben a cebolla, pero no te hacen llorar y no dejan un aliento fuerte. Aportan las sustancias beneficiosas que ya de por sí aporta la cebolla. Las semillas germinadas suponen una forma fácil de alimentarse saludablemente, al suponer una fuente natural de vitaminas y otros principios inmediatos, siendo muy digeribles gracias a los cambios sufridos durante el proceso de germinación.