Las semillas de sésamo natural tienen una textura fina y un sabor más suave que las de sésamo tostado.
De sabor y aroma a nuez, ligeramente amargo.
Se pueden emplear para preparar pan o repostería pero también le dan un buen toque a cualquier plato de verdura, pasta, carne o pescado. Nos ofrecen de esta forma múltiples beneficios para nuestro organismo casi sin darnos cuenta.