Tiene unas hojas violetas con nervios blancos que nos recuerdan a las endibias (son de la misma familia).
Es una hortaliza muy apreciada por ser nutritiva y polivalente en la gastronomía. Su sabor es amargo e incluso ligeramente picante, por lo que combina muy bien en ensaladas y otros platos cocinados.
Principalmente podemos encontrar dos variedades, la Verona que es redondeada y se parece a una lombarda y la Treviso que es alargada y se parece más a una endibia.
No contiene conservantes ni aditivos de origen químico. Durante su cultivo, no se utilizan fertilizantes químicos, plaguicidas ni productos químicos de síntesis, sólo medios naturales y fertilizantes orgánicos.