El albaricoque es una fruta de hueso dulce, suave y jugosa. De aspecto parecido al melocotón pero más pequeño y redondeado, tiene una piel de color anaranjada con matices rojizos y ligeramente aterciopelada que se puede comer. Su carne es ligeramente harinosa, jugosa y muy dulce. Destacan por ser sabrosos, refrescantes y ligeros, idóneos para dietas que requieren consumir productos de bajo contenido calórico y fundamentales para beneficiar al organismo de su gran aporte de vitaminas y minerales, además de excelentes para mantener la hidratación durante los meses de calor por su elevada presencia de agua. España se encuentra entre los mayores productores de albaricoques.