La granada tiene un aspecto muy característico, con una textura rugosa en la parte externa que guarda una parte carnosa compuesta de pequeñas semillas de color rojizo, la que sería su parte comestible. Una de las características de la granada es que, debido a su piel, se mantiene bastante tiempo al aire libre. Si no las vamos a comer rápidamente lo mejor es meterlas en el frigorífico, donde pueden aguantar casi un mes.