Las patatas rojas “bio" se cultivan siguiendo prácticas agrícolas ecológicas y están libres de pesticidas sintéticos y fertilizantes químicos.
Las patatas rojas orgánicas se cultivan sin el uso de pesticidas sintéticos, herbicidas ni fertilizantes químicos. Los agricultores orgánicos utilizan métodos naturales y sostenibles para cultivar las patatas, lo que las hace más respetuosas con el medio ambiente y la salud. Las patatas rojas son redondas y pequeñas habitualmente aunque esto es mucho decir dada la la gran cantidad de variedades disponibles hoy en día.
Tienen una piel lisa y fina de color rojizo. Al ser comparadas con otras patatas destaca el alto contenido de azúcar y humedad en esta patata roja y el relativamente bajo contenido en almidón.
Algunas de sus variedades son muy recomendables para la cocción ya que mantienen su forma incluso después de ser fritas o hervidas.
Tienen un sabor ligeramente dulce y una textura firme, lo que las hace adecuadas para una variedad de preparaciones culinarias.